Se trató de una verdadera “acción popular” en defensa de los animales y, si bien ocurrió el 28 de abril, recién esta semana la noticia comenzó a difundirse por los medios internacionales.

El lugar fue la pequeña localidad de Montichiari, en el norte de Italia, donde la compañía estadounidense Green Hill tiene una de sus “granjas de animales”, dedicadas a la cría de perros beagle para experimentos científicos y vivisección.

De hecho, las organizaciones defensoras de los animales estiman que sólo desde aquel recinto, salen más de 250 animales al mes, quienes acaban en mesas de operaciones donde son sometidos a procedimientos con fines de investigación en universidades, laboratorios y farmacéuticas.

Precisamente como parte de una campaña internacional de protesta, un grupo cifrado en varios cientos e incluso miles de personas provenientes de Roma, Milán, Génova, Turín y otros rincones del país, llegaron para exigir el cierre de la planta.

Sin embargo la manifestación pasó a otro nivel cuando decenas de activistas decidieron pasar a la acción, y derribar las rejas del establecimiento para rescatar a los perros que se encontraban dentro, informó el Corriere della Sera.

Ni siquiera la policía logró contener a la masa de personas, principalmente jóvenes, quienes salían con los animales -cachorros y adultos- en brazos, con el fin de liberarlos para adopción.

Finalmente, se estimó que los manifestantes lograron rescatar a cerca de 30 perros, resultando 12 personas detenidas, quienes fueron puestas en libertad dos días después.