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Atacan delegación que investiga matanza de civiles afganos por soldado EEUU

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Desconocidos atacaron el martes a una delegación gubernamental encargada de investigar la masacre de 16 civiles por un militar norteamericano en el sur de Afganistán, matando a un soldado e hiriendo a un policía, según el gobierno, que acusó a los rebeldes talibanes.

En el este de Afganistán, cientos de personas desfilaron el martes gritando “¡Muerte a Estados Unidos!”, en la primera manifestación después de la matanza de civiles por un militar estadounidense.

“Por lo menos un enemigo estaba escondido. Abrió fuego cuando la delegación llegó. Un soldado murió y un policía fue herido”, declaró el portavoz del ministerio afgano del Interior, Sediq Sediqqi, precisando que se lanzó una operación para encontrar a los atacantes.

Según un corresponsal de la AFP en la zona, dos hermanos del presidente Hamid Karzai formaban parte de esta delegación que llegó de Kabul junto con responsables de la provincia.

“Los disparos duraron unos diez minutos”, agregó. “Fue una lluvia de balas”, dijo otro testigo.

Una parte de la delegación emprendió viaje a Kandahar, la principal ciudad del sur, situada a 45 km de distancia, pero otros miembros se quedaron en el lugar para investigar la masacre del domingo, indicó un integrante del grupo.

Este ataque tuvo lugar en el distrito de Panjwayi, en la provincia de Kandahar, un bastión de los insurgentes talibanes.

A fines de febrero, la incineración de ejemplares del Corán por soldados norteamericanos en su base de Bagram, al norte de Kabul, un acto considerado blasfemo por numerosos afganos, desencadenó violentos mitines contra Estados Unidos que dejaron casi 40 muertos en todo el país.

Unos 400 estudiantes desfilaron durante dos horas en calma el martes por la mañana en Jalalabad, la principal ciudad del este afgano. “La yihad (guerra santa) es el único medio de echar a los invasores estadounidenses de Afganistán”, decía uno de los numerosos carteles que agitaban los manifestantes, acompañados de consignas hostiles a Estados Unidos o con la foto del presidente Barack Obama.

El lunes, la embajada norteamericana en Kabul pidió a sus ciudadanos que incrementasen sus precauciones en los próximos días debido al riesgo de manifestaciones hostiles, “sobre todo en el este y el sur”.

El domingo antes de la madrugada, un soldado del contingente norteamericano de la Fuerza Internacional de la OTAN para Afganistán (ISAF) salió de su base de la provincia de Kandahar y mató a los ocupantes de tres casas de aldeas cercanas, incluyendo a nueve niños y tres mujeres, y luego quemó sus cadáveres.

El Pentágono reiteró el lunes que el soldado estadounidense será juzgado, pero descartó una solicitud del parlamento afgano de someterlo a un juicio público en Afganistán.

Los manifestantes de Jalalabad exigían que el culpable de esta masacre fuese juzgado públicamente en Afganistán.

Este militar podría enfrentar la pena de muerte si fuese condenado, declaró el lunes el secretario de Defensa norteamericano Leon Panetta a reporteros a bordo de su vuelo a Kirguistán.

Interrogado sobre si el soldado podría ser condenado a muerte, Panetta afirmó: “Tengo entendido que en estas instancias esto podría considerarse”.

Este individuo, un sargento de unos 30 años, ya había estado tres veces en Irak, pero se trataba de su primera misión en Afganistán, indicó el portavoz del Pentágono, George Little, quien dio la prioridad a la pista de un acto aislado cuyas motivaciones se ignoran por el momento.

Esta mortífera incursión podría complicar las relaciones ya difíciles entre Washington y Kabul sobre las modalidades de la presencia norteamericana en Afganistán después de 2014, fecha en la que la ISAF (130.000 soldados, 90.000 de los cuales son norteamericanos) dirigida por Estados Unidos prevé que se hayan retirado todas sus tropas de combate del país.

Los occidentales, que llegaron a Afganistán a fines de 2001 para derrocar al régimen de los talibanes, culpable de haber dado refugio a los líderes de Al Qaida después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y de negarse a entregarlos, no lograron vencer militarmente a los insurgentes.

El lunes, Barack Obama advirtió contra un retiro apresurado de las tropas estadounidenses en Afganistán.

“Es importante para nosotros asegurarnos una salida responsable, para que no tengamos que volver”, dijo Obama en una entrevista con la emisora KDKA de Pittsburgh, perteneciente a CBS. “Pero lo que no queremos es hacerlo de una forma apresurada”.

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