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Una serie de conductas y acciones que podría evitar que tu hijo esté bajo peligro

Daniel Torres (BBCL)
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Durante el crecimiento de los niños los accidentes tienden a ser una de las mayores preocupaciones de los padres, muchas veces sobre reaccionando ante eventuales riesgos o en el otro extremo, cayendo presa del total descuido.

A medida que van creciendo se ven expuestos a distintas amenazas, en su mayoría vinculados a su desarrollo motor, así en sus primeros meses con poca movilidad 1 almohada sobre su cabeza puede ser causal de asfixia, mientras que a los mayores las caídas asoman como los riesgos más frecuentes.

Primeros meses de vida
Son frágiles, los papás suelen estar muy pendientes de ellos, lo que muchas veces deriva en reacciones como sobre abrigarlos en circunstancias que no lo necesitan. Lo fundamental es mantenerlos cómodos y evitar que cerca de ellos exista algún objeto que con sus torpes movimientos pueda ponerlos en peligro.

1 a 2 años
Una vez que ya cuentan con medios propios para salir a explorar el mundo no hay nada que se los pueda impedir, ya sea gateando o a través de sus primeros pasos llegarán hasta su objetivo, el que muchas veces puede encontrarse en lugares riesgosos, como en las proximidades de una estufa.

Es importante no perderlos de vista o si lo haces, por fuerza mayor como sería el ir a tomar una ducha, tener los suficientes resguardos a fin de habilitarle un lugar específico en el que puedan mantenerse distraídos el tiempo suficiente. Las mesas para comer pueden ser un buen espacio para que se entretengan lejos de objetos peligrosos, siempre y cuando no hagan la “gracia” de pararse e intentar bajar.

3 años
Para algunos pediatras esta es la primera pre adolescencia, es decir, un momento en el que toman mucha autonomía y están conscientes de que pueden hacer cosas por ellos mismos. Ante esto los padres pueden confiarse y creer que ya sabe valerse para pequeñas obligaciones cuando en realidad no es así, un ejemplo podría ser el que baje objetos -como un vaso- por una escalera.

Por otra parte para cualquiera no es un misterio que los pequeños son muy observadores, tanto que imitan las acciones que realizan cotidianamente los adultos, lo que supone que si se queda solo dentro de un auto podría jugar con la caja de cambios, el freno de mano, las llaves, o cualquier otra acción que puede finalizar en un grave accidente.

4 y 5 años
Pese a que cuenta con ciertas condiciones para aprender respecto de peligros, puede olvidarlos de un momento a otro en atención a un juego u otra preocupación, como podría ser el correr tras una pelota en la calle.

Además como gran parte de las cosas del mundo de los niños, su imaginación puede llevarlos a experimentar con juegos que los ponen en peligro. Es fundamental que quienes se ocupen de su cuidado tengan en cuenta sus costumbres, a fin de prever en función del entorno situaciones que puedan llevar a los niños a exponerse a riesgos.

Si pese a esto sucedió el temido accidente estos tips pueden ayudarte a tomar las acciones acertadas:

-Intoxicaciones: comúnmente ocurren con medicamentos o productos de limpieza, ante esto no es recomendable hacerlos vomitar pues podría traspasarse a sus vías respiratorias y provocar más problemas. Un número para guardar en el lugar destacado de la agenda o el celular es el del CITUC (Centro de Información Toxicológica de la UC) (2) 6353800, funciona las 24 horas del día los 365 días del año.

-Asfixia por inmersión: suelen ser accidentes poco comunes, pero con una alta tasa de fallecimientos. Los primeros auxilios con las difundidas maniobras de reanimación son esenciales, esto mientras se espera la llegada de un equipo de urgencias.

-Andadores: en muchos países se encuentran prohibidos, esto debido a que generan muchas situaciones de peligro, muchas veces poniendo en contacto a estos “intrépidos” exploradores con verdaderas situaciones de riesgo.

-Sillas de auto: ante una colisión los pequeños cuerpos de los niños son verdaderos proyectiles que por inercia volarán a gran velocidad. En Chile tenemos una legislación vigente que lo obliga, pero en algunos casos su mala instalación o la incorrecta postura de los niños termina en hechos fatales.

-Quemaduras: ante cualquier accidente de este tipo lo primero que se debe hacer es poner la zona afectada bajo agua fría corriendo, esto permitirá que la herida no se extienda a tejidos más profundos, aumentando su gravedad, y dará tiempo hasta su traslado a un centro de salud.

Los accidentes muchas veces están precedidos de una serie de factores previsibles, es por esto que ante la terrible eventualidad de que ocurra un hecho de este tipo espero que no termines pensando “¿cómo no me di cuenta que algo así podía suceder?”.

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