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Dermatólogo entrega antecedentes de cómo detectar sospecha sobre cáncer a la piel

Ed Yourdon (CC) | Flickr
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Con la llegada de la temporada estival, la piel se ve muy afectada, no sólo por la deshidratación o por el envejecimiento precoz, también porque el sol es uno de los principales factores que incide en el cáncer de piel.

“El cáncer de piel es el más frecuente de todos los cánceres. Incluso más frecuente que el cáncer al pulmón y el de mama”, expresó el dermatólogo de Red Salud UC, doctor Ariel Hasson.

El más grave es el melanoma, un lunar que va degenerando y que puede incluso provocar una metástasis, o diseminación por todo el cuerpo. Dentro de los tipos más comunes de cáncer a la piel se encuentran los carcinomas vasocelulares y espinocelulares que se producen más frecuentemente en zonas que están expuestas a radiación solar.

Las causas de este cáncer son por diferentes factores, entre ellos los genéticos ya que el fototipo de piel genera una alta predisposición a sufrirlo: las pieles claras son las más expuestas a presentar cáncer a la piel a diferencia de pieles más oscuras que tienen más defensas.

Otro factor importante es la exposición al sol y a los rayos ultravioleta, pues el daño es acumulativo y puede finalizar en un cáncer. Sin embargo, no todos los cáncer a la piel se producen por la exposición al sol, el melanoma maligno puede producirse en algunas zonas que no son expuestas, pero que pueden generar lunares que derivarían en él.

Existen formas de detectarlo de manera temprana, lo que aumenta las posibilidades de una cura total sin repercusiones.

Para ello, el autoexamen es una de las herramientas más efectivas y se realiza solamente mirando los lunares de nuestro cuerpo, si estos crecen en forma desordenada, pican, duelen o presentan algún síntoma anormal, puede ser un indicador y es necesario consultar con el médico.

Si un lunar no es redondo o cambia de forma, generalmente no es normal; si los bordes son disparejos, es otro indicador de que algo puede no andar bien.

Si el lunar cambia de color, tienen mucha pigmentación o diferentes tonalidades, tampoco es bueno; si cambia de tamaño rápidamente también es motivo de sospecha; y si aparece un lunar que antes no estaba, y si además crece rápidamente o si cambia de color, es lo principal para sospechar y consultar inmediatamente con un especialista.

Afortunadamente, la prevención es muy fácil, basta con cubrirse del sol, fotoprotección y vestimenta adecuada, es decir con un gorro, ropa que tenga protección ultravioleta y uso de protectores solares, que permiten estar un poco más protegidos del sol. Estos se deben aplicar media hora antes de la exposición al sol y ser reaplicados cada tres horas independiente del factor que tenga.

El doctor entregó también algunas precauciones, como por ejemplo, no exponerse al sol entre las 11 y las 16 horas y tratar de no hacer demasiadas actividades al sol entre esas horas; si debe exponerse en ese horario, protegerse con sombreros, lentes de sol, ropa y protectores solares, tanto en invierno como en verano.

Para los niños, cuya piel es más delicada, tomar todas las medidas anteriores y aplicar protectores que sean resistentes al agua y contar con pantalla física. Con estas simples medidas podremos disfrutar de un buen verano, dijo el facultativo.

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