Notas


La altura impone un desafío adicional al megaproyecto astronómico ALMA en el norte de Chile

ESO
  • share
Publicado por
Envíanos tu corrección

El mayor proyecto astronómico terrestre, el ALMA, diseñado para alcanzar lugares aún no explorados en el Universo, enfrenta un desafío adicional: ubicado a 5.000 metros de altura en el desierto chileno, la falta de oxígeno dificulta la respiración y el movimiento.

No todos pueden subir hasta el Llano Chajnantor, el sitio donde se emplaza el Gran Conjunto de Radiotelescopios de Atacama (ALMA, por sus siglas en inglés). El sitio, aún en construcción, comenzó sus operaciones científicas esta semana, mostrando sus primeras imágenes, de gran nitidez.

El Llano Chajnantor, que en lengua indígena significa ‘lugar de partida’, está en pleno desierto de Atacama, el más árido del mundo.

La zona es tan inhóspita como nítida es su atmósfera, limpia como la del Polo Sur. Con un cielo excepcionalmente seco y claro, el lugar es ideal para la radioastronomía, que capta señales de onda no visibles.

Cada persona que visita el ALMA es sometida a una prueba médica. Los científicos y trabajadores tienen controles médicos periódicos y deben restringir al máximo sus desplazamientos en la altura, donde moverse implica un gran esfuerzo y pensar y trabajar es toda una hazaña.

Algunos portan bombonas de oxígeno. Los ingenieros electrónicos chilenos Daniel Herrera y Alejandro Sáez trabajan entre cables y refrigeradores del computador más potente del mundo mientras se nutren del oxígeno que llevan como mochila y que llevan a su nariz a través de una manguera.

“A 5.000 metros existe la mitad del oxígeno que a nivel del mar. Eso agrega una dificultad adicional a este proyecto. Las condiciones son difíciles”, dice a la AFP el oficial de educación y difusión pública del proyecto, William Garnier.

“Se necesita oxígeno para poder trabajar a 5.000 metros de altura”, agrega Garnier, explicando el uso de bombonas de oxígeno por parte de científicos y trabajadores.

Las extremas temperaturas del desierto chileno, que de día bordean los 30 grados Celsius y de noche pueden llegar a los 10 grados Celsius bajo cero, obligan además a tomar precauciones adicionales.

Hay dispensadores de cremas de protección solar en varios puntos del recinto y el uso de gorros y gafas para el sol es obligatorio.

La ausencia casi total de humedad del lugar reseca los labios y la garganta de forma extrema, por lo que abundan también los dispensadores y las botellas de agua.

En la parte técnica, el edificio de control del proyecto, emplazado a más de 5.000 metros, está oxigenado y presurizado pero el grueso del control se realiza a distancia, desde otro edificio ubicado más abajo, a unos 2.900 metros de altura y a cerca de 30 km de distancia de lugar donde están las antenas, resguardadas celosamente para hacer frente a las fuertes oscilaciones térmicas.

“Chajnantor es un lugar espectacular. Es muy seco y no tenemos humedad en la atmósfera. Para las frecuencias que necesitamos observar, la humedad es lo más problemático”, señaló a la AFP Martin Mündnich, ingeniero mecánico de antenas.

“A veces, hemos visto en Chajnantor que el nivel de humedad sobre la cabeza de la antena es de 0, es decir, entre la antena y la estrella no hay nada de agua, algo espectacular que sólo tenemos acá en todo el mundo”, agregó.

A días de iniciar sus operaciones tras más de una década de desarrollo, la ansiedad y las sonrisas se mezclan entre los científicos de todo el mundo que trabajan en el ALMA.

El canadiense Bryan Hoff llegó a trabajar al proyecto por un anuncio en el periódico y lleva ya cuatro años. Dice que se va a quedar por mucho tiempo.

“Para mí trabajar en el ALMA significa participar en un gran esfuerzo mundial, dedicarme como un engranaje en la máquina pero una máquina grande en que nosotros estamos logrando metas gigantes en el tema de la astronomía. Todavía quedan muchas incertidumbres en el cielos, señaló a la AFP.

Se espera que el ALMA esté finalizado en 2013, cuando las 66 antenas funcionarán como un solo gran telescopio, con una resolución 10 veces superior al telescopio espacial Hubble. Hoy, en el Llano Chajnantor, están ubicadas 20 antenas, algunas de ellas aún por instalar.

El conjunto de radiotelescopios es el primer proyecto astronómico en el que participan Europa, Estados Unidos y Japón, en cooperación con Chile, con un presupuesto estimado de unos 600 millones de dólares.

Nuestros comentarios son un espacio de conversación y debate. Recibimos con gusto críticas constructivas, pero nos reservamos el derecho a eliminar comentarios o bloquear usuarios agresivos, ofensivos o abusivos.
Ver los comentarios (0)
Destacados