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Brasileños dan adiós a Lula y bienvenida a primera mujer Presidente

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Brasileños de todo el país viajaron a la capital para participar este sábado en los festejos por la investidura presidencial, divididos entre la despedida al popular presidente Luiz Inacio Lula da Silva y la bienvenida a Dilma Rousseff, la primera mujer que asumirá el comando del país.

“Las mujeres pueden más, somos muchas, somos Dilma”, es la leyenda que porta en su camiseta Míriam Vilela, trabajadora de proyectos sociales del gobierno, que viajó 12 horas con 32 vecinos de su pueblo en el estado Minas Gerais para la ocasión.

A sus 74 años, y con una bandera roja del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Geraldo Francisco Barbosa ‘Tcho’, no dudó en sumarse a ese largo viaje, como lo hizo el primero de enero de 2003 para estar en la investidura de Lula.

“Tengo mucha esperanza en Dilma, porque ella luchó contra la dictadura y tiene como prioridad erradicar la pobreza”, dijo a la AFP.

A pesar del cielo gris y la continua llovizna, un hormiguero de brasileños recorría desde el inicio de la mañana la Explanada de los Ministerios, la imponente avenida de los edificios del poder de Brasilia, para hacerse con los mejores lugares desde los que podrán ver cómo Lula le entregará la banda presidencial a Rousseff, frente al palacio de la Presidencia.

Unánimemente, los brasileños acudieron a despedir al presidente más popular de la historia de Brasil, considerado “un hombre del pueblo”, que sale con 87% de aprobación, un país en pleno crecimiento económico y 29 millones menos de pobres.

“Mi corazón está partido. Lula ha sido un estadista, un hombre muy carismático que representa bien al pueblo luchador, y a todos nos entristece despedirlo; yo me siento más representada por Lula que por Dilma, pero tengo mucha esperanza en ella, y considero importante tener una mujer presidente”, explicó Maristela Leal, maestra de 29 años.

Maristela, que trabaja en alfabetización en la deprimida Ciudad Estructural, que acoge el mayor basurero de Brasilia, es un ejemplo de las mejoras sociales ocurridas en los últimos años en el país: “Yo pude estudiar en la universidad gracias a un programa de Lula. Por eso ahora lo estoy devolviendo con mi trabajo, sirviendo a la gente que lo necesita”, contó a la AFP.

“Vine para ver a Lula, porque hizo un buen gobierno, y espero que ella también lo haga, porque necesitamos un presidente que quiera acabar con la violencia y con las favelas”, explicó Vera Pereira Silva, llegada de Sobradinho, otra ciudad satélite de Brasilia, acompañada de su marido.

“Estamos aquí por Lula y por Dilma”, contaron Maria Abadia y Altei Leite Pereira, dueños de un puesto de gasolina en Mato Grosso, a unos 1.500 km de la capital, que también quisieron rendirle homenaje al presidente. “Esperamos que Dilma continúe el trabajo de Lula”.

Dilma Rousseff debía llegar al inicio de la tarde a la Explanada de los Ministerios, para hacer un recorrido en carro abierto ante las decenas de miles de brasileños esperados en la gran avenida, que amaneció decorada con banderines verdes y amarillos -colores de la bandera nacional- y carteles con la leyenda “Felicidades, Dilma, con la seguridad de que Brasil continuará el cambio”.

Ex guerrillera en la juventud, Dilma Rousseff, de 63 años, fue la mano derecha de Lula como ministra jefe de Gabinete, y se ha comprometido a hacer un gobierno de continuidad, manteniendo la estabilidad económica, y los programas sociales para erradicar la miseria en un país que sigue siendo súmamente desigual.

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