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Cerro Rico de Potosí se deteriora por hundimientos y aludes tras 5 siglos de explotación

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Cerro Rico de Potosí | Wikipedia

Cerro Rico de Potosí | Wikipedia

El Cerro Rico de Potosí, un yacimiento con tal riqueza que según la leyenda permitiría hacer un puente de plata desde Bolivia hasta España, se cae a pedazos por hundimientos y deslizamientos de tierra provocados por 5 siglos de explotación que le han dejado más de 90 km de socavones.

En lengua quechua ‘Sumaj Urqu’ (cerro hermoso o majestuoso), el Cerro Rico tiene la forma de un cono casi perfecto de 700 metros de alto, a cuyos pies está construida la ciudad de Potosí, a 4.060 metros de altitud.

“Parece un reloj de arena que poco a poco está cediendo”, dice a la AFP Celestino Condori, presidente del Comité Cívico de Potosí, organización que exige regular la actividad minera para evitar que el monte de plata, plomo, zinc y estaño se desplome.

Unos 12.000 mineros penetran el cerro todos los días, decenas de ellos menores que mienten sobre su edad para poder ganar un jornal apenas superior a un dólar.

La estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), dueña del cerro, entrega concesiones a unas sesenta empresas y cooperativas -grandes y pequeñas-, con lo cual se ven mineros que trabajan con compresoras en contraste con la gran mayoría que perfora a pulso sin protección y aspirando el polvo.

Son gente que entra a diario a un cerro donde a simple vista se observan en las laderas hundimientos de varios metros de diámetro y profundidad o deslizamientos de tierra.

Cada día se extraen unas 4.300 toneladas de tierra y mineral que se trasladan a ingenios mineros para procesar el material, que termina en el extranjero.

Tras cinco siglos de explotación ininterrumpida, en el Cerro Rico se han abierto 619 bocaminas, de las cuales 120 son usadas actualmente y dan acceso a 90 km de socavones que parten en toda dirección en una suerte de compleja telaraña que sube y baja.

Si las condiciones de trabajo son dispares, en cambio el riesgo es igual para todos.

Según la Federación de Cooperativas Mineras (Fedecomin) en Potosí, desde inicios de 2009 a la fecha 20 mineros han muerto en Cerro Rico.

Las muertes al interior del cerro se deben a aplastamiento por desprendimiento de rocas, contusiones letales, y aspiración de gases tóxicos entre otras.

Julio Quiñones, presidente de Fedecomin en la región, afirma que “cuando se habla de hundimientos en el cerro, que nuestras vidas están corriendo peligro: ¿qué hace el gobierno nacional?”

El malestar crece porque el presidente Evo Morales recibió el pasado lunes en el Palacio presidencial a Carlos Mamani, el boliviano que hizo parte de los 33 mineros rescatados de un yacimiento en Chile tras permanecer 69 días atrapados a casi 700 metros de profundidad.

“Lo que nos molesta es que el presidente se moviliza inmediatamente para ir y hacer un protagonismo político personal, puesto que en Potosí o en Bolivia si ocurre ese tipo de accidentes o cuando hay algún derrumbe con trágicos resultados, el presidente nunca se ha movilizado”, agrega.

Las demandas para evitar un mayor deterioro de la montaña argentífera fue una de las causas que motivó en agosto pasado una huelga cívica en Potosí de 19 días, que llevó al gobierno a comprometer un estudio para salvar la montaña.

Las primeras explotaciones de plata comenzaron en el Siglo XV, por indios aymaras locales, aunque el esplendor inició en 1545 cuando el indio quechua Diego Huallpa, un siervo del inca Huayna Capac, descubrió accidentalmente vetas de plata.

Cuando los españoles se enteraron, llegaron en masa al lugar, fundando al costado la ciudad de Potosí.

La existencia del fabuloso yacimiento argentífero provocó que surgiera la leyenda de que era posible construir “un puente de plata desde Potosí hasta España”.

Según una investigación del local Museo de Historia ‘Diego Huallpa’, se estima que “del Cerro Rico de Potosí se extrajeron más de 985 millones de onzas troy finas de plata” desde que comenzaron las actividades en 1545 hasta principios del Siglo XX.

A pesar de siglos de una actividad continua y de una inmensa riqueza extraída, la posibilidad de que la explotación minera se frene aún es lejana, por la cantidad de mineral que aún existe.

El secretario de Minería de la Gobernación del departamento de Potosí, Arnulfo Gutiérrez, explicó a la AFP que en cinco siglos de actividad se explotaron “ocho subniveles del Cerro Rico de Potosí”, pero “se calcula que hay una riqueza por 10 subniveles más”.

Cada nivel tiene unos 30 metros de altura, dice el experto, para quien “el Cerro es inmenso y la riqueza incalculable”.

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