Imagen: Gerson Guzmán

Imagen: Gerson Guzmán

Hambrunas, sequías y enfermedades son algunas de las consecuencias que tendrá el cambio climático si la temperatura del planeta sufre fuertes aumentos, según vaticinó el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) en su cuarto informe publicado en 2007.

Según el grupo de expertos de la ONU, que en 2007 ganó el Premio Nobel de la Paz, la magnitud del impacto del cambio climático dependerá del aumento de las temperaturas, que según el IPCC en 2100 podría oscilar entre 1,8 y 4 grados centígrados.

AMÉRICA: el cambio climático potenciará la aparición ciclones y oleadas de calor en América del Norte y Central, mientras que en el Sur provocará hambrunas y desaparición de especies.

Ambos hemisferios sufrirán carencia de agua potable y mayor número de enfermedades relacionadas con el calor, las tormentas y la contaminación urbana.

En América Latina, los glaciares desaparecerán, “con toda probabilidad” para 2020, reduciendo así la capacidad hídrica y la generación de energía en muchos países. Además, es probable que aumente la frecuencia e intensidad de los huracanes en la región caribeña.

Para 2020, entre 7 y 77 millones de latinoamericanos sufrirán carencias de agua. Esos afectados podrían aumentar a entre 60 y 150 millones para 2100.

Un aumento de la temperatura de 2º centígrados y la disminución del agua acumulada en el subsuelo podría convertir en sabanas el este de la Amazonia y las zonas tropicales del centro y el sur de México.

Las zonas glaciares de Alaska y Canadá acelerarán su deshielo, poniendo en peligro así la supervivencia de algunas especies como focas y osos polares.

ÁFRICA: será el continente más afectado. Quizás el 90% de su población sufra carestías de alimentos y agua potable para 2080. Para esa fecha, muchos terrenos quedarán inutilizables para los cultivos y entre 80 y 200 millones de personas se sumarán a las que ya sufren hambre.

Unos 500 millones de africanos sufrirán escasez de agua potable si la temperatura aumenta 2º centígrados. Cólera, meningitis y dengue incrementarán su difusión e impacto.

ASIA: entre 185 y 981 millones de asiáticos sufrirán carencias hídricas para 2050 y los cultivos de cereales disminuirán en algunas zonas del sur del continente en hasta un 30%.

Incluso modestas elevaciones del nivel de los mares causarán inundaciones y problemas económicos en los deltas densamente poblados, donde también se incrementará el cólera y la malaria.

En el Himalaya, los glaciares de menos de 4 kilómetros desaparecerán por completo si la temperatura del planeta sube 3 grados centígrados. Su deshielo causará primero inundaciones y luego desprendimientos de terreno, cuando los ríos pierdan caudal por la falta de aguas procedentes de los glaciares.

EUROPA: los países mediterráneos se enfrentarán a una reducción de cosechas y a mortíferas oleadas de calor, mientras que en las regiones alpinas, el aumento de la temperatura dañará la industria del esquí y pondrá en peligro al 60% de las especies vegetales y animales.

OCEANÍA: un aumento de las temperaturas pondrá en peligro a numerosas especies y ecosistemas de Australia, Nueva Zelanda y los países isleños del Pacífico, con el consiguiente impacto que ello conllevará sobre la industria turística.

Para 2030 aumentarán los problemas hídricos y para 2050 la agricultura y las zonas forestales registrarán una fuerte reducción.

Regiones polares:

ÁRTICO: Para 2100, los hielos árticos habrán disminuido entre un 22 y un 33% y el cambio climático tendrá un grave impacto en la vida de los 4 millones de habitantes de la zona.

ANTÁRTICO: Continuará el deshielo de la península antártica por el aumento de la temperatura y la pérdida de hielos antárticos durante el verano podría llegar a ser total.