Los gobernadores de los principales bancos centrales alcanzaron un acuerdo el domingo sobre un paquete de medidas destinadas a reforzar la regulación y la supervisión de los bancos debido a la crisis financiera, según un comunicado publicado por el Banco de Reglamentos Internacionales (BRI).

Las medidas deberían reducir “sustancialmente la probabilidad y la severidad de un estrés económico y financiero”, afirma el comunicado del banco con sede en Basilea.

El acuerdo pone en marcha y mejora las medidas “Basilea II” revisadas, finalizadas en julio, que imponen a los bancos un refuerzo de su capital y un remedio a los desperfectos puestos en evidencia por el hundimiento de los mercados financieros del año pasado.

“Los acuerdos alcanzados hoy entre los 27 mayores países del mundo son esenciales, ya que delimitan unos nuevos estándares para la regulación bancaria y las supervisión a nivel mundial”, dice el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, que presidía la reunión.

Los organismos nacionales de supervisión deberán asegurarse de que las remuneraciones o las bonificaciones estén “en conformidad con los resultados a largo plazo y a un comportamiento prudente en materia de toma de riesgos”, subrayó Nout Wellinink, presidente del Comité de Basilea sobre el control bancario y gobernador de banco central holandés.

Sin embargo, la reunión no fijó una fecha precisa para la puesta en marcha de este paquete de medidas, que deberán coger forma en los próximos meses, probarse hasta finales de 2010 y aplicadas de manera “que no comprometan la reactivación de la economía real”.

“Se les pedirá a los bancos que actúen rápidamente para situar el nivel y la calidad de su capital a la altura de las nuevas reglas, pero de modo que se promueva la estabilidad de los sistemas bancarios nacionales y del conjunto de la economía”, prosigue el comunicado.

Los bancos centrales se pusieron de acuerdo también en el principio de obligar a los bancos a dotarse permanentemente de un capital susceptible de ser utilizado en período de crisis financiera.

El acuerdo Basilea II actualmente en vigor, concluido en 2004, ya reforzó y desarrolló reglas precedentes prudenciales de los bancos en términos de capital. Pero tuvo que ser negociado durante años, luchando con las reticencias del sector bancario.

(AFP).