Fotografía: Leonardo Rubilar | Agencia Uno

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  • El principal sindicato de la filial de distribución del grupo acusó que la lógica de la subcontratación y de ahorro de costos incidió en los cortes de luz del fin de semana. A partir de ello, Radio Bío Bío revisó memorias anuales e informes de sostenibilidad, los que dan cuenta de lo siguiente: los trabajadores propios pasaron de ser 1.383 en 1999 a 688 en 2016, lo que equivale a una baja de 50%; en igual período los clientes aumentaron 47%, llegando a más 1,8 millones; y los contratistas aumentaron 42% desde 2004 hasta 2016, pasando de 3.252 a 4.630.

    La nevazón que cayó la madrugada del sábado 15 de julio fue motivo de alegría para millones de santiaguinos que salieron a disfrutar del inusual fenómeno climático. Sin embargo, la jornada no fue feliz para todos. Cerca de las 8:00 horas de ese día Enel Distribución (ex Chilectra) informó que más de 200 mil clientes habían quedado sin suministro eléctrico producto de la caída de árboles y ramas que dejó el temporal.

    Durante las próximas horas y días la filial del grupo itialiano Enel comunicó que estaban tomando diversas medidas para solucionar los cortes de luz y que les habían repuesto el servicio a miles de clientes. En paralelo, otros miles de consumidores que seguían sin electricidad protagonizaron manifestaciones contra la empresa y algunos de los municipios de las comunas más afectadas anunciaron acciones legales. Así comenzaban seis días de oscuridad, protestas y malas decisiones que hasta hoy todavía no se resuelven completamente.

    En medio de este complejo panorama para Enel Distribución, este miércoles los trabajadores de la compañía acusaron que las fallas en la operación fueron provocadas por el sistema de subcontratación y reducción de costos que viene aplicando hace casi dos décadas. Esta lógica, señaló el Sindicato de Profesionales Universitarios de Chilectra en una declaración pública, se inició entre fines de la década del noventa y principios de los 2000, cuando Endesa España tomó el control de Enersis y, a su vez, de Chilectra, lo que implicó una fuerte reducción del personal propio que fue reemplazado por trabajadores externos.

    Ese proceso está constatado en las memorias anuales de la época, que se encuentran en los registros de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) y que revisó Radio Bío Bío. Al cierre de 1995 la compañía contaba con 1.801 trabajadores propios, cifra que disminuyó en 23% en 1999, llegando a 1.383 (revisa acá las memorias de 1995 y 1999). En carta a los accionistas consignada en la memoria anual de ese año, el presidente del directorio de ese entonces, Jorge Rosenblut, explicaba este cambio. “El proceso de reestructuración de Chilectra es coherente con los cambios adoptados por el Grupo Enersis, contenidos en el Plan Génesis. Este plan está destinado a sacar el mejor provecho de la sinergia del conglomerado, optimizar los recursos y modernizar sus funciones”, señaló Rosenblut.

    El expresidente de la firma, quien está radicado en Estados Unidos actualmente tras su involucramiento en los casos de financiamiento irregular de la política, agregó que lo anterior implicó desvinculaciones. “Inevitablemente genera la necesidad de suprimir la redundancia de actividades. En este ámbito, la empresa aplicó un plan de retiro con beneficios sociales”, dijo Rosenblut.

    El Plan Génesis fue consolidando la reducción del personal propio. Así, al cierre del 2000 los trabajadores propios pasaron a ser 867, lo que significó una baja de 37% en tan solo un año. En una relación inversa, el número de clientes se elevó considerablemente entre 1995 y fines del 2000: desde 1.099.467 hasta 1.261.544. Es decir, con menor personal propio se atendió a más clientes (revisa acá la memoria de 2000).

    El Sindicato de Profesionales Universitarios de la compañía cuestionó los efectos que generó el denominado Plan Génesis. Su aplicación, sostuvo la organización, “significó entre otras medidas la tercerización de todos los servicios operativos en terreno y atención de público (call center y oficinas comerciales), dejando dentro de las empresas del grupo principalmente funciones de administración, quedando un grupo reducido de trabajadores propios dedicados a la operación”.

    Con los años se fue consolidando esta lógica. Así se constata en las memorias anuales e informes de sostenibilidad de la empresa. A fines de 2004, la dotación de personal propio llegó a 692, es decir, 20% menos que al cierre del año 2000, mientras que el número de clientes siguió creciendo y ascendió a 1.371.109, implicando una variación de 8,68% (revisa acá la memoria de 2004). En tanto, en 2016 los trabajadores propios fueron 688 y los clientes se dispararon hasta 1.825.519. Lo anterior se traduce en que la dotación propia bajó 50% desde 1999, año en que se inició el Plan Génesis, mientras que los clientes subieron 47% en igual período.

    En una proporción inversa a la de los trabajadores propios, los contratistas fueron aumentando, en sintonía con lo que ocurrió con los clientes. Así lo grafican los informes de sostenibilidad de Enel Distribución, publicados en su página web. El año 2004, los trabajadores contratistas que prestaron servicios a la empresa fueron 3.252, mientras que el 2016 el número ascendió a 4.630 (revisa acá la memoria de 2016). Esto equivale a un incremento de 42% durante ese período. Radio Bío Bío intentó dilucidar lo que ocurrió con los trabajadores externos entre fines de los noventa y principios de los 2000, pero esa información no se encuentra en las memorias anuales y los informes de sostenibilidad de la época no están disponibles.

    Dentro de las funciones tercerizadas, las principales están relacionadas a la continuidad y aseguramiento del suministro de energía a la población, dijo el sindicato en su comunicado. “El modelo de subcontratación vigente desde esa época poco a poco empezó a mostrar sus falencias, pero nunca llegó a tener los efectos que hemos evidenciado durante los últimos eventos climáticos, ni menos los observados este fin de semana”, enfatizó.

    Contratistas ajustados

    La problemática se agudizó el 2015, luego que el grupo Enel, controlador de la empresa desde 2014, impulsara un nuevo plan de reestructuración mediante el que exigió mayor eficiencia a todas las áreas del grupo en Chile. Dicha reestructuración nace del cambio societario de 2014 de ENEL, denominado internamente como Carter II, y se tradujo en una importante reducción de costos, sobre todo en las empresas contratistas.

    “Descarto absolutamente que haya algún tipo de ahorro y menos un tipo de incumplimiento respecto de nuestras obligaciones de mantención y de prevención”, dijo el gerente general de Enel Distribución, Andreas Gebhardt, tras ser consultado si la política de subcontratación y ahorro de costos habría causado las condiciones que generaron los cortes de luz y la lenta recuperación del servicio.

    El ejecutivo dio estas declaraciones en un punto de prensa realizado el día martes, donde agregó que “llevo en esta compañía más de 25 años y les puedo decir que no hemos ahorrado ni hemos reducido ningún tipo de recurso. No hemos despedido ningún tipo de sistema”. También remarcó que han potenciado el sistema con tecnología y elementos de protección y operación segura, junto con invertir en el desarrollo de proveedores complementarios, con el fin de tener mayor tranquilidad y garantía de continuidad del servicio.

    Con el fin de incrementar sus utilidades, Enel viene reduciendo sus contratos con empresas externas, acusó el Sindicato de Profesionales Universitarios de Chilectra y agregó que esto ha conllevado un resultado complejo: “al día de hoy no resulta atractivo para las empresas contratistas trabajar en los planes de emergencia, toda vez que los contratos son más rentables en la construcción de nuevas redes que en la atención de fallas”.

    La versión de la organización sindical es respaldada por los informes de sostenibilidad de la misma compañía. De los 3.960 trabajadores contratistas que Enel Distribución tenía en 2015, un 66,27% se dedicó a actividades de operación, 16,86% a mantenimiento y 16,86% a construcción. En 2016, en tanto, había 4.630 contratistas, con un 53% de dedicación a actividades de construcción, 35% a operación y 12% a mantenimiento. Es decir, aumentó considerablemente el porcentaje dedicado a construcción al tiempo que se redujo el de mantenimiento (revisa acá los informes de sostenibilidad de 2004, 2015 y 2016).

    La hipótesis del ahorro de costos en los contratos fue corroborada por varias fuentes de empresas externas consultadas por Radio Bío Bío. Ellas explicaron que un factor clave han sido las licitaciones, ya que Enel viene bajando los precios de los contratos que subasta, lo que ha obligado a su vez a las empresas contratistas a reducir sus costos para poder alcanzar las tarifas más bajas.

    Esto ha generado, entre otros problemas, que gente con experiencia esté saliendo de estas compañías porque las nuevas condiciones son menos favorables. En paralelo, varios de los trabajadores nuevos que han llegado en su reemplazo tienen menos conocimiento y oficio, lo que se estaría traspasando a la calidad del servicio que se entrega, comentan las fuentes.

    El panorama podría complicarse aún más en poco tiempo. “En el corto plazo Enel impondrá a los contratistas un nuevo modelo de contrato en el que pretende una nueva reducción de los costos en un 15%, obtenido de ‘supuestas eficiencias’ que deben generar los contratistas”, advirtieron desde el sindicato.

    ¿Quién es el responsable?

    Uno de los principales factores que generó los cortes de luz tras la nevazón fue la caída de árboles y ramas sobre las líneas de las empresas. ¿Quiénes son los responsables de no haber evitado estos hechos: las empresas eléctricas o los municipios?

    Renato Agurto, socio de Synex, consultora en el área de energía, explicó que en esta problemática “incide el hecho de que en la ciudad las líneas se desarrollan en zonas donde hay árboles y es bueno que haya árboles. Las dos cosas tienen que convivir. Pero el tema pasa por tener controlado que las ramas no interfieran con la línea eléctrica”.

    El experto en la materia señaló que, de todos modos, “esto es de responsabilidad de cada empresa, pero tiene que avisarle a la municipalidad. Eso dice la reglamentación”. En ese sentido, detalló que si bien es responsabilidad de la empresa, la respectiva municipalidad -habiendo recibido el aviso de que se van a podar los árboles- tiene que vigilar que sea una poda razonable, que no vayan a dejar totalmente podado el árbol si es innecesario hacerlo.

    Agurto también entregó un dato que podría generar controversia: “hubo una época en el pasado en que las empresas eléctricas podaban sin control porque el interés de ellas era que no existiera ninguna interferencia cerca de sus líneas. Eso cambió de forma radical: lo que uno observa actualmente es que las empresas no hacen poda”.

    Quizás pudo haber relajo en las compañías eléctricas que se acostumbraron a los últimos siete años de sequía que han afectado al país, donde no fue frecuente ver temporales ni eventos climáticos muy complejos, dijo el socio de Synex.

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