Fotografía: AnÍbal Mosa, presidente de Blanco y Negro

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  • ¿Es realmente un hombre de izquierda el presidente de la concesionaria de Colo Colo? Nada en su currículum empresarial indica que lo sea, pero su historia personal, atravesada por escándalos legales, revela un antiguo vínculo familiar con el socialismo. Bacheletista acérrimo, Mosa ha sabido extender poco a poco su influencia entre parlamentarios y funcionarios oficialistas. Su última apuesta fue asociarse con el Club Social y Deportivo de Colo Colo, una corporación dominada por militantes comunistas.

    Las críticas a la reforma tributaria y a la Presidenta Michelle Bachelet se habían vuelto una costumbre para Leonidas Vial. No las planteaba en los diarios ni en foros empresariales. Su reputación, a esas alturas, ya estaba manchada por su rol en el caso cascadas y sus apariciones públicas eran cada vez más escasas. Sin embargo, en la reservada intimidad del directorio de Blanco y Negro, la concesionaria del club deportivo Colo Colo, buscó complicidad para sus planteamientos. Pero se equivocó.

    Frente a Leonidas Vial, un reconocido empresario bursátil de derecha, estaban los dos directores del Club Social y Deportivo (CSD), una corporación dominada por miembros del Partido Comunista (PC). Y también Aníbal Mosa, un empresario de origen sirio que hizo su fortuna en Puerto Montt y que hace pocos días sorprendió al declararse de izquierda y comprometerse a devolver Colo Colo al pueblo.

    “Colo Colo es de izquierda, yo soy de izquierda y Colo Colo debe ser administrado por el pueblo”, dijo Mosa, en la previa de las negociaciones con el CSD para asegurarse dos año más en la presidencia del club.

    Nada en su historia personal hacía pensar que podría ser una persona de izquierda. No públicamente, al menos. Presidente de Blanco y Negro desde 2015, cogobernó con Vial el club en los últimos dos años, pero nunca comulgó con su estilo ni forma de ver la política. Ambos pertenecen a mundos distintos y, por ello, cuando hace un año Vial criticó la reforma tributaria y a Bachelet en pleno directorio, Mosa lo enfrentó, le dijo que era necesario que los empresarios pagaran más impuestos y defendió a Bachelet. No fue el único. Uno de los directores del CSD lo llamó a responder por las pérdidas que tuvieron los fondos de pensiones por el caso cascadas. Vial, al contrario de lo que pensaba, no estaba en un típico directorio empresarial y ese enfrentamiento lo demostraba. En el fondo, en Blanco y Negro comenzaba la división definitiva entre Vial y Mosa y, en paralelo, se forjaba subterráneamente una alianza de éste último con el CSD.

    “Mosa siempre me ha dicho que es socialista, que es un bacheletista total”, dice Pablo Morales, director de Blanco y Negro y uno de sus pocos amigos. “Su candidato para Presidente era Lagos”, agrega.

    Tradición socialista

    Morales es un militante histórico del Partido Socialista (PS) y negocia todo por Mosa. Es parte de su círculo íntimo en Blanco y Negro junto a Paul Fontaine, un liberal de derecha que asesora al presidenciable del PRO, Marco Enríquez-Ominami, en su programa económico. Ambos negociaron con el CSD a nombre de Mosa y extendieron sus redes a la izquierda de la Nueva Mayoría, concretamente a militantes del PC. Esas redes, sin embargo, ya estaban firmes con varios políticos de la antigua Concertación.

    Uno de esos viejos nexos es Fidel Espinoza, el diputado del PS por la región de Los Lagos. El actual presidente de la Cámara de Diputados es cercano a la familia Mosa y suele pedirle ayuda a Aníbal, como indumentaria deportiva para el Colo Colo de Llanquihue, un club amateur que ambos apadrinan.

    “La familia Mosa ha crecido mucho en la zona y eso causó envidia en Puerto Montt”, dice Espinoza. “Pero les ha ido bien de manera legal, correcta, y han sido muy solidarios con la gente de acá”, agrega.

    Rabindranath Quinteros, senador del PS por Los Lagos, también lo ha tratado de cerca. Aunque niega ser su amigo, conocidas fueron las gestiones entre ambos cuando Quinteros era alcalde de Puerto Montt y Mosa pujaba por quedarse con la propiedad del club Deportes Puerto Montt. Hoy, Quinteros, quien está envuelto en una polémica por los préstamos que hizo el expresidente de la ANFP, Sergio Jadue, al club, niega dicho nexo, aunque reconoce cercanía con Jacob Mosa, el hermano de Aníbal.

    El PPD también ha sido objeto de atención para el presidente de Blanco y Negro. En esa tienda política ha cultivado cercanía con el canciller Heraldo Muñoz, a quien llama personalmente para invitarlo a los partidos importantes, los clásicos. Muñoz, dicen desde Blanco y Negro, acostumbra a ir con Pepe Auth, a quien considera su amuleto personal.

    La relación entre Mosa y Muñoz, en todo caso, no nació en el estadio. Fue entre marzo y abril de 2016 cuando estrecharon lazos, producto de las gestiones que hizo el canciller para que Mosa llevara ayuda a los refugiados de la guerra civil de Siria. Muñoz, dicen quienes conocieron esas gestiones, le ayudó a llevar donaciones a refugiados en Grecia, Croacia y Macedonia, país donde está la mayor cantidad de asilados.

    La tradición socialista de Mosa viene de sus padres, Asís Mosa y Amal Schmes, quienes militaban en el partido Baath Arabe Socialista en Siria. Ambos, motivados por el gobierno de Salvador Allende, llegaron con sus tres hijos a Chile el 26 de septiembre de 1973, poco después del Golpe de Estado. Pensaron en irse, pero finalmente se radicaron en Frutillar. Cuando Mosa tenía 17 años su madre murió en un accidente vehicular. Dos años después también falleció su padre en similares circunstancias. Aníbal, Jacob y Fabiola, la hermana menor, debían comenzar de cero, sin sus padres y también sin opciones de dedicarse a la política. Era el tiempo de emprender empresarialmente.

    Nace el nexo con el PC

    La tarde del lunes 25 de abril fue ajetreada para Aníbal Mosa. El presidente de Blanco y Negro se reunió a las 13:30 horas con un grupo de ejecutivos de la corredora de bolsa del Banco Santander; luego, a las 14.00 horas, negoció con representantes del CSD los últimos detalles de un inédito acuerdo y; a las 15:00 horas, se reunió con el directorio de Blanco y Negro para comunicar dicho acuerdo y conducir una votación que lo dejaría como presidente de la sociedad por otros dos años.

    Los ejecutivos de Santander no estaban ahí por casualidad. Los había citado Mosa para traspasar el 29,1% que tiene en Blanco y Negro a esa corredora desde LarrainVial, la intermediaria de valores de Leonidas Vial. Los representantes del CSD, en tanto, ya habían conversado con emisarios de Mosa el sábado 23 y ese lunes sólo afinaron los detalles de lo que hablarían en la conferencia de prensa tras el directorio: Mosa lo haría de su compromiso de vender sus acciones en cinco años y el CSD del resto del acuerdo. No habría abrazos entre ambas partes y así fue.

    Acuerdo entre Mosa y el CSD
    Acuerdo entre Mosa y el CSD

    Mosa, a diferencia de sus antiguas negociaciones cuando era empresario inmobiliario y del retail, lo entregó casi todo para quedarse dos años más, que en el fondo serán cinco años más, de acuerdo al compromiso firmado con el CSD. Pablo Morales y Paul Fontaine, sus dos directores en Blanco y Negro, accedieron a todas las peticiones de la corporación ese sábado 23 de abril. ¿A cambio? Los dos votos en la mesa de Blanco y Negro que le dan mayoría a Mosa.

    Entre las exigencias del CSD estuvo la suspensión de las demandas entre ambas partes, que estaban cerca de cancelar su personalidad jurídica, un compromiso de comprar su 29,1% en cinco años, y la exclusividad en la formación valórica arellanista (del fundador del club, David Arellano) de los nuevos futbolistas. Mosa, a diferencia de Vial, empoderó a sus emisarios para negociar. Vial mandó a Jaime Pizarro y a Lenoardo Bataglia sin poder de negociación y con la orden de sólo proponer protocolos para llegar a futuros acuerdos. Para el CSD, la opción de Mosa fue más atractiva. Pero no sólo eso estaba en juego. La reputación política también preocupaba.

    Fernando Monsalve, presidente del CSD, es un reconocido militante comunista que forma parte del estudio de abogados que asesora al diputado PC, Hugo Gutiérrez. Ese estudio ha presentado dos querellas contra el expresidente Sebastián Piñera por sus inversiones en la pesquera Exalmar y minera Dominga. Ambas acciones legales tienen a Piñera con una investigación penal abierta y dos comisiones investigadoras en la Cámara de Diputados. LarrainVial, precisamente, fue una de las intermediarias que manejó uno de los fideicomisos ciegos de Piñera en su pasado gobierno.

    Aníbal Mosa junto a Fernando Monsalve
    Aníbal Mosa junto a Fernando Monsalve

    Monsalve no es cercano a Mosa, pero tampoco es el único comunista en el CSD. Por su directorio y administración también han pasado otros nombres de esa tienda política como el de Alejandro Zuñiga, exdirector de Blanco y Negro por el CSD y, quizás, el nombre más relevante en la negociación. Zuñiga funcionó como puente con Pablo Morales, el emisario de Mosa. Con el presidente de Colo Colo compartió directorio durante dos años en Blanco y Negro, hasta que salió en marzo pasado. Tampoco son amigos, pero a ambos los une el desprecio por Leonidas Vial. Debido a esto último, un acuerdo con Vial nunca estuvo en los planes del CSD. Y aquello, Mosa lo sabía.

    Un negocio Mundial

    Cuando Mosa llegó a Chile a los siete años, no sabía hablar español. Morales, el director de Blanco y Negro, dice que un amigo le mostró los partidos del emblemático Colo Colo 1973 por la televisión, lo que le ayudó a entender el idioma y, a la vez, hacerse hincha del club.

    Junto a su familia se instaló primero en Osorno, con la ayuda de José Bayelle, un viejo amigo que había emigrado a Chile desde Turquía. Ese fue el comienzo de la historia empresarial de los Mosa a través del supermercado La Reina, que luego dio origen a Supermercados Full Fresh. Luego vendrían pequeños emprendimientos como el almacén Emporio Central, en Frutillar, y Supermercado Mundial, en Puerto Montt.

    Cuando cursaba séptimo básico, Aníbal Mosa dejó el colegio y comenzó a trabajar a tiempo completo en la empresa familiar. Con el tiempo, los negocios se habían expandido y la familia ya contaba con una cadena de supermercados con presencia en Puerto Varas, Coyhaique y Chiloé. Con su hermano, Jacob, comenzaron a crecer en el mundo del retail, a través del holding Pasmar. Uno gerenciaba la cadena de supermercados y el otro negociaba con los proveedores.

    Precisamente, uno de esos proveedores que debió negociar con Aníbal Mosa en ese tiempo lo define como un regateador de precios, técnica similar a la que ocupa actualmente cuando compra jugadores. En ese entonces, Mosa ocupaba la política del garrote y la zanahoria. Por un lado, ofrecía la mitad del precio que pedían los proveedores; y por otro, los agasajaba con una fiesta anual con todo pagado. Esas fiestas, al igual que las que realizaba con sus amigos en Puerto Varas, eran conocidas en la zona y provocaron que se le asignara fama de parrandero.

    Los Mosa construyeron, de la mano de los supermercados, un pequeño imperio de retail. Luego, sumaron los centros comerciales y hoteles. Primero, abrieron un pequeño mall en el centro de Puerto Montt; luego, otro más grande en la costanera de la misma ciudad. Full Fresh, la cadena de supermercados que los puso en el mapa empresarial, la vendieron en 2008 al fondo Southern Cross, en unos US$ 75 millones. Paul Fontaine, el director de Blanco y Negro, asesoró a la familia Mosa en esa operación y, en 2010, hizo lo mismo cuando Aníbal compró su primer paquete de Blanco y Negro a Sebastián Piñera.

    Ese último negocio, en todo caso, no fue el primer acercamiento de Aníbal Mosa con el fútbol. Ya en 2007 había manifestado su interés por entrar a la administración de Deportes Puerto Montt, gestiones que finalmente no prosperaron. Lo mismo sucedió con Deportes Antofagasta. En paralelo, sin embargo, los negocios familiares seguían adelante. Y sus problemas personales también.

    Por esos años, entre 2007 y 2008, Aníbal Mosa tuvo problemas vinculados al alcohol y las apuestas. En parte por ello, Aníbal y Jacob separaron aguas. El primero se quedó con el negocio hotelero y el segundo con el del retail e inmobiliario. Precisamente, esos negocios hoteleros le implicaron problemas legales y laborales a Aníbal.

    Mosa tuvo, al menos, tres altercados con la Ley que quedaron registrados en documentos oficiales, de acuerdo a diversas publicaciones de prensa. Primero, en 2007, golpeó en la cabeza con un libro a Joshua Huanca Hernández, el recepcionista en ese entonces del Gran Hotel Vicente Costanera. La agresión fue vista por funcionarios de la Dirección del Trabajo, quienes realizaban un seminario en el hotel y lo denunciaron a Carabineros. Mosa fue esposado, llevado a una comisaría y luego formalizado.

    “No fueron golpes, le tiré un cuaderno de informaciones. Eso fue un traspié, una boludez mía, un momento malo que lo puede tener cualquiera. Yo llegué a tener cuatro mil trabajadores contratados en la cadena de supermercados, eran 20 locales entre Valdivia y Coyhaique, y nunca tuve ningún problema con ninguna persona”, dijo Mosa a The Clinic.

    Mosa pagó $ 3,6 millones a Huanca tras un acuerdo reparatorio. Pero un año después, tuvo nuevamente problemas con la Ley en el mismo hotel. El 6 de septiembre de 2008 fue acusado de golpear en el rostro a Lidia del Carmen Rudolf. Fue condenado por delito de lesiones leves y tuvo que pagar 1 UTM, unos $ 34 mil de la época.

    Un año después, en 2009, un tercer lío judicial marcaría a Aníbal Mosa. De acuerdo a un artículo de La Tercera, fue detenido por “falta de respeto a la autoridad pública, delito que está previsto en el artículo 495, Nº 4 del Código Penal”. Nuevamente, tuvo que pagar una multa. Esta vez, de apenas 1/5 UTM.

    El diputado Espinoza dice que el cambio de ciudad ayudó a calmar a Mosa. Pero Morales, su amigo y director de Blanco y Negro, cree que si el acuerdo entre el CSD y Mosa prospera en cinco año más, éste último dejará su rutina santiaguina diaria, que comienza a las 08.30 horas con una sesión de yoga y continúa con una visita al Estadio Monumental. Mosa, dice Morales, regresará al sur para refugiarse en el Gran Hotel Vicente Costanera, el mismo hotel que le trajo problemas en el pasado.

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