Unos Juegos para la historia: Brasil clausura su fiesta con los oros más deseados

OLIVIER MORIN / AFP
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Día 1 después de Neymar, el último de Río-2016. Los Juegos Olímpicos se despiden con la resaca del oro de la Canarinha y las lágrimas resecas de 200 millones de personas, que lloraron cuando su estrella les entregó su medalla más importante. La que les faltaba. Horas después, su voleibol completó la fiesta.

A nadie le importa ya en Brasil que su país ocupe el decimotercer puesto del medallero, a la altura de Jamaica, Kenia o Croacia.

Porque los Juegos de Río serán los Juegos de Usain Bolt, Michael Phelps, Simone Biles… y de Neymar.

La seleçao colgó al fin en su vitrina el único trofeo importante que le quedaba por ganar, acabando con una maldición que duraba toda la vida.

“Hoy hemos hecho historia. No encuentro palabras para describir este sentimiento”, sostuvo el delantero muy emocionado.

Como los héroes cuando realizan una gran gesta, Neymar decidió dar un paso a un lado y quedarse en un segundo plano a partir de ahora.

“Hoy me he consagrado campeón y entrego el brazalete de capitán, fue algo que recibí y la honré con cariño. Fue un honor ser el capitán pero a partir de hoy dejo de serlo”, señaló el crack.

Lo que no pudieron conseguir mitos como Romario o Ronaldo lo hizo Neymar, que sirvió de inspiración y le entregó el testigo dorado este domingo a su selección masculina de voleibol.

En un país donde el fútbol es religión, el voleibol es el segundo deporte más importante. Y uno en el que la auriverde también consiguió espantar sus fantasmas más de una década después.

Brasil llegaba a su cuarta final consecutiva pero había perdido las dos últimas. Este domingo, contra Italia, cambió su suerte.

Como en 2004, cuando derrotó a la Azzurra en su último título olímpico, la Canarinha se consagró rey del voleibol mundial en tres parciales de 25-22, 28-26 y 26-24.

Historias paralelas que se cruzaron por fin en Rio. Las dos medallas más esperadas se quedaban en casa.

De Maratón al Dream Team

El decimosexto y último día de los Juegos de Río comenzó, como es habitual en cada cita olímpica, con la tradicional carrera que recrea el recorrido desde la ciudad griega de Maratón en 1896 a la capital Atenas.

El keniano Eliud Kipchoge, en hombres, y su compatriota Jemima Sumgong, en mujeres, arrancaron la última fecha con sendos triunfos en la última carrera en Brasil.

Con el medallero ya decidido en favor de los estadounidenses, que acumulan 118 medallas, 43 de ellas de oro, y son ya inalcanzables en lo más alto del podio, los Juegos se cerrarán con la final de básquetbol masculina.

Los Carmelo Anthony, Kevin Durant, Kyrie Irving y compañía regalarán un último gran espectáculo al mundo cuando se midan a Serbia, minutos antes de que dé comienzo una ceremonia de clausura que promete trasladar el carnaval al interior del Maracaná.

Carnaval en fin de fiesta

Río se despedirá de sus Juegos con una gran fiesta, antes de que su compleja realidad le despierte el lunes de su sueño olímpico.

Los organizadores pretenden llenar otra vez de música el templo del fútbol a partir de las 20:00 horas. El objetivo es meter en el estadio a las calles de Río y sus sonidos, la esencia de esta ciudad multicolor.

De ello se ocuparán, entre otros, el tradicional Cordao da Bola Preta, la mayor fiesta callejera del carnaval carioca, o la diva de la samba Roberta Sá, quienes envueltos por los tambores de las baterías y el brillo de las pasistas mostrarán cómo Rio se convierte en la ciudad más alegre del mundo una vez al año.

Allí no estará el presidente interino, Michel Temer, que prefirió evitar los abucheos que sufrió en la apertura, pero sí acudirán los presidentes de Bulgaria y Finlandia, así como los reyes de Suecia y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que recogerá el testigo de Río antes de que comience su viaje hacia Tokio-2020.

Ese momento tan característico se lo perderá el astro Pelé, después de que los organizadores desmintieran estar en contacto con quien fuera elegido por el COI como el mejor atleta del siglo XX.

Pero los brasileños no lo echarán de menos. A falta de Pelé está Neymar, quien les ha devuelto al lugar que les correspondía, despidiendo la fiesta de los primeros Juegos en Sudamérica.

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