La potente historia de boxeador mexicano: de pedir limosna a ganar el bronce en Río 2016

Yuri CORTEZ / AFP
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Mendigar en autobuses, vender el auto o sobrevivir durante años a la miseria y los peligros de la tan dura como afamada Ciudad de Dios: muchos deportistas latinoamericanos pasaron por una pesadilla antes de competir en Río-2016.

“Las medallas con boteada (pedir dinero) saben más”, aseguró el lunes el boxeador mexicano Misael Rodríguez al clasificarse a las semifinales de Río-2016. Dos meses antes pedía dinero en las calles para poder participar de estos juegos.

Federación Mexicana de Boxeo

Y es que Rodríguez y los púgiles de su país se vieron obligados a pedir dinero en autobuses y en la calle para poder sufragarse los entrenamientos después de acusar a la Comisión Nacional del Deporte (Conade) de haber retirado hace un año su apoyo económico.

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Y así y todo Rodríguez aseguró un bronce este jueves tras caer en las semifinales ante el uzbeko Melikuziev.

La pregunta queda flotando: ¿Hasta dónde podría llegar este deportista si tuviera el mismo respaldo que muchos de sus rivales?

“La oveja negra”

Los Juegos Olímpicos representan el sueño de miles de atletas, la sublimación de los valores deportivos, el escenario ideal para mostrar al mundo que los esfuerzos realizados durante años han dado sus frutos.

Para ello, el venezolano Erwin Maldonado tuvo que vender su auto. Necesitaba el dinero para poder prepararse para el maratón acuático de Río de Janeiro, en el que fue penúltimo.

Y, a pesar de ello, el atleta de 33 años asegura haberse convertido en la “oveja negra” para las autoridades del deporte de su país.

“Fui la oveja negra. No fui prioridad, no era prioridad. Tuve que vender mi vehículo para prepararme. El Comité Olímpico Venezolano (COV) me ayudó, pero otros no, y todos los deportistas somos iguales”, explicó un Maldonado que sólo pudo entrenar durante seis meses para la justa.

“No tuve paz y tranquilidad. Ahora mi entrenador Juan Carlos Tenorio se va del país, espero irme con él”, expresó.

Tras infinidad de sacrificios, personales y profesionales, los Juegos tampoco son el El Dorado para la mayoría de los atletas. Maldonado acabó penúltimo, “triste”.

De la favela al Olimpo

La historia de Rafaela Silva dio la vuelta al mundo. La judoca que le dio el primer oro a Brasil en sus Juegos creció en la enorme favela ‘Cidade de Deus’, archifamosa tras la aclamadísima película de Fernando Meirelles de mismo nombre.

Silva creció aprendiendo a sobrevivir en el fuego cruzado entre las bandas armadas de narcos y la brutalidad policial y, por si fuera poco, fue víctima del racismo que asola su país.

“Esta medalla es para todos los que dijeron que tenía que estar en una jaula”, dijo con lágrimas en los ojos instantes después de ganar en la categoría de los 57 kg.

“El mono salió de la jaula en Londres y fue campeón en Río de Janeiro”, insistió quien sufriera ataques racistas después de ser descalificada en los Juegos de 2012 por un golpe ilegal.

Pero la medalla de oro y la ola de protagonismo de Rafaela en los medios no ayudaron a aliviar la dura vida de los habitantes de la Ciudad de Dios.

A poca distancia de donde su familia agradecía los saludos de los simpatizantes había un traficante de droga, armado.

Unos pocos, gracias al deporte y a su determinación, consiguen escapar de la miseria, convirtiéndose en un ejemplo para los cientos de miles que, como Silva, sueñan con escapar algún día de su realidad.

Triple salto a la desigualdad

Toda una campeona olímpica y mundial como Caterine Ibargüen, la primera medallista de oro de Colombia en atletismo, también denunció la falta de ayudas que reciben los atletas en su país.

“Hay más apoyo, pero falta para mí, falta para los niños, falta para el presente, para el futuro”, reivindicó.

“Colombia está ahora en el ojo del mundo por sus grandes resultados, pero éstos llegan porque somos los atletas colombianos los que nos hemos dado cuenta de que sí se puede… con lo poco que nos dan”, insistió.

La gimnasta uruguaya Debora Reis ni siquiera recibe ayuda para el transporte y tiene que pagarse de su bolsillo el precio del club en el que entrena.

Ni siquiera la ayudan con el gimnasio, como ella misma reconoció.

De ‘Ciudad de Dios’ al ‘Crucero del amor’

Esta realidad contrasta con los sueldos multimillonarios que perciben otros atletas con los que comparten competición en estos días.

El alero estrella del ‘Dream Team’, Kevin Durant, va a percibir esta temporada en los Golden State Warriors unos 27 millones de dólares mientras que su compañero, Carmelo Anthony, recibirá por este año en los Knicks de Nueva York unos 25.

Los basquetbolistas estadounidenses decidieron alejarse de la “problemática” Villa Olímpica y optaron por alojarse en un lujoso crucero de 196 camarotes, que pueden costar alrededor de 16.000 dólares a la semana cada uno.

“Está muy bien. Estamos en un hotel sobre el agua”, comentó Durant.

“Y tenemos un barco prácticamente al lado del nuestro con nuestras familias y amigos”, añadió el base Kyrie Irving.

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