Más de tres millones de sirios huyeron de su país, golpeado por la guerra civil y por las atrocidades de los yihadistas del Estado Islámico (EI), a los que el presidente Barack Obama aún no ha decidido si atacará en Siria.

En el sur del país se llevaban a cabo negociaciones este viernes para liberar a 43 cascos azules de la ONU detenidos en la meseta del Golán por grupos armados.

Tras más de tres años de una guerra civil degenerada en un conflicto multiforme y sangriento por el avance del EI, el número de refugiados superó los tres millones, indicó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Ese número no incluye a los cientos de miles de personas que huyeron sin registrarse como refugiados, ni a los 6,5 millones de personas desplazadas dentro del país, lo que significa que cerca del 50% de los sirios se ha visto obligado a huir de sus hogares, explicó la ACNUR.

La agencia de la ONU se refirió también a “ciudades donde la población está rodeada, la gente tiene hambre y los civiles están siendo asesinados indiscriminadamente”.

LA PEOR URGENCIA HUMANITARIA

“La crisis siria se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria de nuestra época. Sin embargo, el mundo no logra responder a las necesidades de los refugiados ni de los países que los acogen”, lamentó ACNUR.

La ONU calcula que 191.000 personas murieron en Siria desde marzo de 2011.

Las atrocidades se multiplican en Siria, donde el EI ejecutó esta semana a más de 160 soldados en el norte.

El grupo ultrarradical, conocido por su crueldad, difundió un vídeo en el que decenas de jóvenes, presentados como soldados sirios, marchan por el desierto en ropa interior, descalzos y con las manos en la cabeza, antes de pasar a un gran plano de cuerpos apilados.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los soldados habían sido capturados tras la toma de varias bases militares de la provincia septentrional de Raqa, ahora bajo control del EI.

Este grupo sunita surgido en 2006 en Irak con otro nombre reapareció con toda su fuerza en 2013 en plena guerra civil en Siria. A finales del pasado junio, proclamaron un “califato” islámico en las regiones bajo su control en este país y en Irak, donde Estados Unidos lanzó una campaña de ataques aéreos contra sus posiciones el 8 de agosto.

COMBATIENTE KURDO DECAPITADO EN IRAK

Estados Unidos había dado a entender que podría atacar a este grupo también en Siria, pero Obama dijo el jueves que no tenía “aún una estrategia” al respecto.

Este es un escenario delicado para Washington, pues se situaría frente a un enemigo común de Damasco, después de haber apoyado a los rebeldes moderados desde el inicio del conflicto, surgido tras la violenta represión de protestas pacíficas contra el régimen de Bashar al Asad que degeneraron en una guerra civil.

Obama dijo que Estados Unidos continuará “apoyando a la oposición moderada porque debemos ofrecer al pueblo de Siria una alternativa a Al Asad o al EI”.

En el sur de Siria, 43 cascos azules de Fiyi están secuestrados y 81 pertenecientes al contingente filipino están bloqueados en sus posiciones, según la ONU. Washington acusó al Frente Al Nosra, la rama de Al Qaida en Siria, de retenerlos.

En Irak, ejército y milicianos chiitas intentaban estrechar el cerco en torno a Amerli, una ciudad chiita turcomana 160 km al norte de Bagdad asediada desde hace más de dos meses por el EI.

El grupo ultrarradical decapitó a un combatiente kurdo en esta región, y advirtió de que otros kurdos correrán su misma suerte si siguen cooperando con Estados Unidos.

La decapitación, difundida en un vídeo en páginas yihadistas, se produjo una semana después de la publicación de un vídeo que mostraba la decapitación del periodista estadounidense James Foley en Siria, y en el que el EI amenaza con matar a otro rehén, Steven Sotloff.