
Imagen: Daniel Torres Marín (BBCL)
Una sorpresiva fiscalización realizó el Servicio de Impuestos Internos en las ramadas universitarias que se realizaron en Concepción. Se trata del cobro de un impuesto por comercialización, que no perdonó a los jóvenes que se encontraban vendiendo productos propios de estas fechas.
El Servicio de Impuestos Internos, el mismo que otorgó el llamado “perdonazo” a la empresa Jhonson’s de 59 mil millones de pesos, llegó con un equipo fiscalizador a las tradicionales ramadas de las universidades Católica de la Santísima Concepción, del Bío Bío y de Concepción.
En dichos lugares el organismo pretendía cobrar un impuesto a los estudiantes que se encontraban vendiendo empanadas, bebidas, choripanes, entre otros productos.
Una singular medida que de acuerdo a Roberto Rojas, Director Regional Subrogante de Impuestos Internos, no se trata de exigir boletas, si no que el organismo evalúa a los contribuyentes, hace una tasación y se determina un impuesto.
Medida que en el caso de la Universidad Católica de Santísima Concepción fue rechaza por Eric Aedo, director de Apoyo a estudiantes y docente de la Facultad de Economía, quien les expresó su preocupación a los fiscalizadores, los que finalmente no ingresaron a cobrar el polémico impuesto.
Bajo esta premisa, los fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos podrían llegar a un bingo o rifa solidaria y cobrar un impuesto por vender trozos de torta y café en el gimnasio de alguna escuela pública.
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