El número dos de Renault, Patrick Pélata, abandonó su puesto de director general del fabricante de automóviles francés tras el falso caso de espionaje en el grupo, aunque seguirá trabajando en la empresa, anunció el lunes a la AFP una fuente cercana al expediente, al término de una reunión extraordinaria del consejo de administración.

“Renunció a su cargo, pero no abandona el grupo”, declaró esta fuente, según la cual Renault tenía previsto efectuar un anuncio oficial por la tarde.

El caso del supuesto espionaje industrial en Renault estalló a principios de 2011 con la suspensión y posterior despido de tres dirigentes tras una investigación interna iniciada a partir de cartas anónimas y cuya opacidad fue criticada por los despedidos.

El consejo de administración de Renault se reunió el lunes para tratar este falso caso de espionaje.

“La auditoría llegó a la conclusión de que cuatro personas deben ser sancionadas”, había afirmado el ministro francés de Industria, Eric Besson, al margen de una reunión en la sede de la cartera de Finanzas, sin citar nombres.

La investigaciones por supuesto espionaje se referían al programa de coches eléctricos, en el que Renault lleva invertidos 4.000 millones de euros junto a su socio japonés Nissan.

Incluso se habló de una “pista china”, lo que fue rotundamente negado por las autoridades de Pekín, aunque Renault y el gobierno francés — que posee 15% del constructor– jamás aludieron a esta hipótesis.